domingo, 7 de junio de 2009

Cada día

Quiero sorprenderme con cada día, cada noche, cada instante,
son tan gratas las maravillas visibles o invisibles, fuera o dentro,
contenidas como infinitas partículas dispersas en medio del aire,
tan perfectas que no consideramos la complejidad de su centro.

¿Has pensado todo lo que implica el simple hecho de respirar?
Lo gratificante que puede llegar a ser abrir los ojos y los brazos,
tener la frente en alto y el pecho firme al momento de caminar,
saltar bajo la lluvia, correr en la playa, en fin, reír al vivir milagros.

Tengo lágrimas que se han hecho escasas y densas con el tiempo,
pero las tengo, y son tan sinceras, son tan cálidas como un beso,
unas manos que aún siendo jóvenes han abrazado enseñanzas,
que los años que las adornarán con arrugas no podrán borrarlas.

Tengo mis pies y soy la única dueña de sus huellas, son solo mías,
comparto algunas de ellas pues el camino es nuestro, solo nuestro,
comparto sonrisas y la dicha de vivir, la más perenne de las alegrías,
comparto sueños y deseos, finalmente son el impulso más diestro.

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