viernes, 30 de noviembre de 2018

¿Tarde?


¿Qué tipo de eje imaginario mide el tiempo establecido?
¿Quién se supone sitúa en el mapa el puerto de arribo?
¿Existe un patrón calculista que determina el tic tac y el ritmo?
y en el habitual delirio prospectivo,
¿Por qué mi mañana o tu hoy no pueden ser lo mismo?
más allá de los tiempos verbales y promesas prescindibles,
somos almas gravitando al compás de tonadas predecibles,
somos pasos marchando en medio de un collage de huellas,
somos tiempo sin vida,
vida sin alma,
y alma,
sin tiempo

Verde mar


                                     A mi querido Pachón

Vi sus ojos, verde mar, ojos tristes, triste mar,
como olas leves, sin despedirse su oleaje se va,
como arena densa y tupida que alberga tantas huellas,
sus cabellos blancos y su risa, han sido regalo profundo a mi vida

Indeleble


No se ha ido quien se recuerda
con el vívido fervor de la añoranza,
con la sonrisa que desprevenida sin dudar se muestra,
indeleble, como el regocijo del alma,
que solo el cariño de un buen amigo ensalza

Con un poco de suerte


Con un poco de suerte,
se sacudirían los mares,
uniendo dos continentes,
con un deseo que subvierte,
cada una de las leyes globales,
de cada latido nacerían puentes.

Hay algo de mí


Hay algo de mí en la plaza central de Sahagún,
en esa casa blanca, testigo de los recuerdos más bellos y perennes,
en las calles pedregosas de San Telmo, Corrientes y Güemes,
en una estrella fugaz en La Serena y risas en Concepción,
en las nostálgicas murallas de Cartagena,
la luna llena de Barranquilla, en Puerto y su malecón,
como ves, hay fragmentos de mí por doquier,
en la brisa, la lluvia, los cantos,
en las sonrisas, los miedos, los llantos, 
en los besos, las promesas y los sueños,
en el “jamás”, en el “tal vez” y en tus brazos

La incertidumbre


La incertidumbre es la más brutal de las sensaciones,
una autopista sin señales o estaciones,
un set de piezas sin manual o instrucciones,
eres tú, allá o aquí, entre interrogaciones,
una balsa a la deriva entre dubitaciones,
fantasías etéreas entre cavilaciones.

¡Lancemos la casa por la ventana!


¡Lancemos la casa por la ventana!
que vuelen las mesas, las sillas,
las almohadas, los platos, las copas,
los libros, las cartas y los miedos